sábado, 20 de noviembre de 2021

Sinopsis de la conferencia sobre el Modernismo literario.

 

Sinopsis de la conferencia sobre el Modernismo Literario.  

Colectivo Artístico Revista Retazos Literarios.

Impartida por: Ezequiel Fernando Urbina Rodríguez.

                                          (Matagalpa, Nicaragua)

 

 

Introducción.  La conferencia se brindará el 11 de diciembre del corriente año, constará de 3 contenidos:

1.     Historia y significado del modernismo, desde que se inventó la literatura

2.     Principales Poetas modernistas.

3.     La poética modernista de Rubén Darío.


I.                 Historia y significado del modernismo.

En el plano literario, es el Modernismo la actitud de escritores que, al rechazar tajantemente la cultura hispánica se tornan hacia la francesa en particular, hacia los ideales literarios de Francia, apuntando una renovación artística de Hispano-América.

Respecto al afrancesamiento tan pronunciado y evidente en la formación del movimiento modernista, Octavio Paz afirma: “Cuando la ola del romanticismo se retira, el paisaje es desolador: la literatura española oscila entre la oratoria y la charla, la Academia y el café” (Paz, citado en Yai, 1974: p.9). Federico de Onís por su lado da los motivos de la influencia extranjera, en particular francesa, sobre los modernistas:

El afrancesamiento, que es el carácter más aparente de la época, resultó paradójicamente significar la liberación de la influencia francesa, por ser la Francia de entonces escuela e impulso de extranjerización. En este respecto el americanismo del movimiento modernista está en la capacidad de los americanos para asimilar y mirar como propias todas las formas de la cultura extranjera, mucho mayor, sin duda, que la de Francia al seguir aquella misma tendencia de la época. El americanismo siente como suya todas las tradiciones sin que ninguna le ate al pasado, y mira al porvenir como campo abierto a todas las posibilidades; sabe que América es hija de Europa y que al mismo tiempo no es Europa; aspira como cosa natural a sintetizar e integrar en América y en sí mismo todo lo que le llega de afuera, lo mismo que sus pueblos absorben la inmigración diversa, que en los días del Modernismo llegaba a todos ellos con intensidad variable y contribuía a su crecimiento y prosperidad… (Ib).

 

El Modernismo sería entonces la metamorfosis de la “nueva literatura” mejor dicho de la “nueva poesía francesa bajo las denominaciones de simbolismo y Parnasianismo” (Ib).

El Modernismo es, ante todo, una actitud intelectual en el tratamiento de la lengua; una tendencia, una corriente literaria basada en el gusto por la literatura, el placer estético y la diversidad. Un estilo fundamentado en las creaciones y en el ritmo como ideales, a los cuales queda ligado el tema. Los rasgos esenciales que lo caracterizan son las correspondencias entre la vida íntima del poeta (artista) y el mundo de los objetos, la libertad creadora; intimidad individual; la oposición tristeza, nostalgia y alegría, la evasión del mundo material (elevación), el gusto por la extravagancia, lo extraño, lo bello, lo vulgar, la elegancia, el color; el culto de la forma (la prioridad a la misma); la búsqueda de la exquisitez, el amor y de lo novedoso, y de la musicalidad; la fuerza de la sugestión; el cosmopolitismo (nativismo y extranjero); y el gusto por el verso libre y la prosa poética. Para José María Valverde:

 

El modernismo, en su aspecto más superficial, tenía mucha decoración exótica, antigüedades clasicistas con faunos y ninfas de escayola, decorados medievales y fantasías morbosas en ambiente dandy-alcohol nocturnidad, disipación moral, sed de belleza pura, pero lo decisivo fue que acertó a introducir un lenguaje más rico y refinado. En la forma poética, dio nueva vida a la métrica, y trajo otras dimensiones imaginativas para las metáforas y los temas. El estilo modernista resultaba así exquisito, matizado, sorprendente, por ejemplo, en los colores, no se usaban los acostumbrados elementales, sino una detalladísima paleta […] Pero, además, ese lenguaje refinado se hizo capaz de encontrar nuevas bellezas en lo conversacional, incluso con ironía, y a veces recurriendo a lo vago, a lo impreciso –al modo de Verlaine-, todo ello con reciente pretensión de perfección artística (Valverde, 1981:p.42)[1]

 

La voluntad de cambio como principio rector del modernismo fue encabezada por el cubano José Martí (1853-1895); lo que le colocó como el fundador de la corriente modernista, el más grande y completo en cuanto a la diversidad de sus actividades y el dominio tan vasto de sus conocimientos

Martí fue poeta patriota y revolucionario, pro-independentista y antiamericanista (Norte América); prosista, evidencia los procedimientos, diríase predilectos, del modernismo, a saber: sinestesia, analogías refinadas y combinación adecuada de colores. Su producción poética representada por Ismaelillo (1882), Versos sencillos (1891) y Versos libres (1878-1882) están cargados de musicalidad, imágenes plásticas y de correlaciones que atestiguan la pertenencia de Martí al modernismo. Además de José Martí, iniciador del movimiento modernista para unos, y para otros del pre-modernismo; cabe mencionar a otros precursores de renombre desde el nivel su producción artística; tal son los argentinos Ángel de Estrada (1872-1923), quien escribió Ensayos (1889), Los espejos

(1895), Cuentos (1900) Alma nómade (1902); y Leopoldo Lugones (18741938) reconocido como modernista, sobre todo con su obra Lunario

Sentimental (1909). En Cuba, además de José Martí, surge la figura artística de Julián del Casal (1863-1893) con sus libros de poesía Hojas al viento (1890) y Nieve (1892). En México, fueron modernistas Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895) esencialmente prosista, fundador de la revista Azul, en 1894 publicó una colección de cuentos Cuentos frágiles (1883) entre otras publicaciones; y Manuel José Othón con sus libros Poesías (1880) y El himno de los Bosques (1890) de corte parnasiano y aun clasicista; y por fin, Luis G. Urbina (1868-1934) quien publicó Versos (1890), Estampas de Viaje (1919) entre otros. En El Perú, aparece el prosista Clemente Palma (1872) con sus obras Cuentos malévolos (1921) y Historietas malignas (1924). En Guatemala, citamos a Enrique Gómez Carrillo (1873-1927) quien publicó en 1892 Esquisses y Maravillas (novela) en 1899; y al poeta y narrador Rafael Arévalo Martínez (1884) con sus obras Los atormentados y El hombre que parecía un caballo, ambas en 1914.

Pedro Prado (1886-1952) se destacó como el principal escritor modernista de Chile, publicando Flores de Cardo (1908) un libro de poesía y luego, en 1912, La casa abandonada, otro en prosa. En Colombia tenemos a José Asunción Silva (1865-1896) con su Nocturnos (1894). Al lado de la figura más representativa del modernismo en Colombia, conviene citar a otros colombianos que pertenecieron a dicha tendencia como Guillermo Valencia (1873-1943) con su obra Ritos (1899), Porfirio Barba-Jacob con Rosas negras (1933) y Tomás Carrasquilla (1858-1940) con su obra Frutos de mi tierra (1896).

En Ecuador, conformaban la generación modernista denominada

decapitada”, Arturo Borja, Ernesto Noboa y Caamaño, Medardo Ángel Silva y Humberto Fierro. Con razón o sin ella, la obra representativa de la época es La flauta de Oniz de Arturo Borja publicada en 1920, fecha que marca los últimos días del modernismo en dicho país. 

El panameño Darío Herrera es quien defendió los ideales estéticos del modernismo en su patria con la publicación de Horas lejanas (1903); libro en que alterna versos y prosa.

El modernismo fue llevado a su paroxismo en Uruguay por José Enrique Rodó (1871-1917) con sus obras Motivos de Proteo (1909). En Venezuela retendremos a Manuel Díaz Rodríguez (1871-1927) sobre todo por sus obras Sensaciones de viaje (1896) y Cuentos de Color (1899). Eloy Fariña Núñez (1885-1929) es, en Paraguay la figura más destacada del movimiento modernista al publicar su libro de poesía Canto secular en 1911 y Cármenes en 1922. Y por fin en Brasil, Novos Poemas (1929) y Poemas Escolthidos (1932), colocan a su autor Jorge Lima como el iniciador de la explosión modernista en tierra brasileña; en Nicaragua es  Rubén Darío el máximo exponente del modernismo.

En todo el continente latinoamericano, los modernistas se han distinguido por su voluntad estética de renovación que se tradujo en un prodigioso enriquecimiento del vocabulario castellano y de sus posibilidades expresivas (imágenes, plasticidad, cromatismo, nuevos ritmos y sonoridades y contenidos); ajustando el aporte latinoamericano a un movimiento cada vez más amplio; haciendo del modernismo una verdadera transformación del lenguaje poético. Su talento verbal de artistas, no estaba, en ningún momento, en duda aunque se iba disolviendo en virtuosismo.

A las innovaciones formales que caracterizaban el movimiento, habrá que contemplar una interiorización del discurso modernista estructurada a menudo por la presencia de un yo-actuante (autor-actor/poeta-actor); un espacio, sea regional o nacional, sea universal en el que el relato poético y la intervención de actuantes eran a veces, de origen mitológico.

 

II.               Principales Poetas modernistas.

Rubén Darío (nicaragüense, 1867-1916). Poeta, periodista y diplomático, considerado fundador del modernismo con su poemario. (1888), y célebre por sus poemarios Prosas profanas (1896), Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas (1905) y sus libros de prosa Los raros (1896), Peregrinaciones (1901) e Historia de mis libros (1916), entre muchísimas otras obras.

 

Leopoldo Lugones (argentino, 1874-1938). Poeta, ensayista y periodista de fuerte raigambre nacionalista, precursor del relato fantástico y de ciencia ficción rioplatense. Se suicidó ingiriendo cianuro. Sus obras poéticas más célebres son Las montañas del oro (1897) y Los crepúsculos del jardín (1905), de fuerte influencia simbolista.

 

José Martí (cubano, 1853-1895). Político, periodista, pensador, filósofo y poeta, fundador del Partido Revolucionario Cubano, murió durante la Guerra de Independencia Cubana, luego de haber viajado por todo el continente y haber escrito una obra poética y en prosa de muchísimo valor, en la que destacan las crónicas de Nuestra América (1891) y las poesías de Edad de oro (1878-1882) y Flores del destierro (1878-1895).

 

José Asunción Silva (colombiano, 1865-1896). Poeta y viajero, de obra breve pero importante, en la que destaca El libro de versos (1923, póstumo). Se suicidó de un tiro en el corazón a los 30 años.

 

Amado Nervo (mexicano, 1859-1895). Periodista, poeta y diplomático, es célebre por su amistad con Oscar Wilde en París y por sus obras El bachiller (novela, 1895) y los poemarios Perlas negras, Místicas (1898) y La amada inmóvil (póstuma, 1922).

 

Delmira Agustini (uruguaya, 1886-1914). Poeta proveniente de sectores pudientes de la sociedad, cuya educación le permitió figurar a pesar de las discriminaciones machistas de la época. Destacan en su obra El libro blanco (1907), Los cálices vacíos (1913) y Correspondencia sexual (póstuma, 1969).

 

 Manuel Machado (español, 1874-1947). Poeta y dramaturgo, hermano del célebre poeta Antonio Machado, publicó una extensa obra poética en la cual destacan Alma (1902), Los cantares (1905) y El mal poema (1909), entre muchos otros.

 

Manuel Díaz Rodríguez (venezolano, 1871-1927). Ensayista, novelista y cuentista, entre cuyas obras más relevantes están las novelas Ídolos rotos (1901) y Sangre patricia (1902), así como los ensayos Prosas del arte, justicia y devoción (1918) y Entre las colinas en flor (1935).

 

III.           La poética modernista de Rubén Darío.

El vagabundo del mundo literario y máximo exponente del modernismo Hispanoamericano Rubén Darío; fue el poeta más representativo del siglo XX, y quizás uno de los mejores poetas de todos los tiempos, en este tema conocerás todo lo relacionado a su majestuosa poética inspirada en la poesía francesa, el Romanticismo de Víctor Hugo, la influencia de los parnasianos: Théophile Gautier, Leconte de Lisle, Catulle Mendès y José María de Heredia y sin duda la Literatura Griega y Romana

El movimiento modernista como tendencia basada en la individualidad, fue representada por varios escritores en todo el continente, y en su respectivo país de origen. Además de esta consideración, el modernismo está indudablemente ligado a la figura del nicaragüense Rubén Darío, quien divulgó las exigencias, prioridades y los sentidos del nuevo arte hasta lograr el triunfo dentro y fuera del sub-continente latinoamericano. Para ello, en este apartado, echaremos un vistazo sobre el artista y su producción como la bitácora del modernismo. Una poética que además de todo lo nuevo, da importancia a la memoria y a la sensibilidad del lector; puesto que la poesía modernista, en particular la de Darío, da siempre que sugerir y evocar constantemente; ambos hechos como fundamentos del ideal poético de base. El propio Darío afirma lo siguiente:

 

[…] ser el vínculo que haga una y fuerte la idea americana en la universal comunión artística.

[…] Levantar oficialmente la bandera de la peregrinación estética que hoy hace con visible esfuerzo, la juventud de la América Latina a los Santos Lugares del Arte y a los desconocidos orientes del Ensueño.

[…] Trabajar por el brillo de la lengua castellana en América, y, al par que, por el tesoro de sus riquezas antiguas, por el engrandecimiento de esas mismas riquezas en vocabulario, rítmica, plasticidad y matiz.

[…] Luchar porque prevalezca el amor a la divina belleza, tan combatida hoy por invasoras tendencias utilitarias. (Darío, citado en Yahni, 1974: 7). 

La importancia del modernismo está ligada tanto a la persona de Darío como al conjunto de su producción artística caracterizada por un estilo innovador y cosmopolita. Una poética que se define en otros términos como un abismo del lenguaje, una búsqueda perpetua de un ideal artístico por restricción, una poética, una musicalidad verbal; por entre cuyas notas transmite el “Papa” del modernismo, su propia sensibilidad al lector.

En el prefacio a su Cantos de vida y Esperanza (1905), Darío define lo esencial de su poética en los términos siguientes:

 

El movimiento de libertad que me tocó iniciar en América se propagó hasta España, y en tanto aquí como allá el triunfo está logrado. […] En todos los países cultos de Europa se ha usado del hexámetro absolutamente clásico sin que la mayoría letrada y, sobre todo, la minoría leída se asustasen de semejante manera de cantar. […] En cuanto al verso libre moderno… ¿no es verdaderamente singular que en esta tierra de Quevedos y Góngoras, los únicos innovadores del instrumento lírico, los únicos libertadores del ritmo, hayan sido los poetas del Madrid Cómico y los libretistas del género chico?

Hago esta advertencia porque la forma es lo que primeramente toca a las muchedumbres. […] Cuando dije que mi poesía era <<mía, en mí>> sostuve la primera condición de mi existir, sin pretensión o voluntad ajena, y en un intenso amor a lo absoluto de la belleza. 

Al seguir la vida que Dios me ha concedido tener, he buscado expresarme lo más noble y altamente en mi comprensión; voy diciendo mi verso con una modestia tan orgullosa que solamente las espigas comprenden, y cultivo, entre otras flores, una rosa rosada, concreción del alba, capullo del porvenir, entre el bullicio de la literatura.

Si en estos cantos hay política, es porque aparece universal. Y si encontráis versos a un presidente, es porque son un clamor continental. […]; de todas maneras, mi protesta queda escrita sobre las alas de los inmaculados cisnes, tan ilustres como Júpiter. (Darío, 1992:109-110).

 

En este texto argumentativo, Darío va presentando lo que consistió la estética modernista. El arte modernista de el propio autor se ha fijado como objetivo, la afirmación de la libertad creadora, el enriquecimiento del lenguaje poético que tiende a ser musical “manera de cantar” // “voy diciendo mis versos”; como fin de una época y comienzo de otra. El texto modernista, sobre todo el poético, debe ser, más que leído, declamado; pues es una invitación al uso de una estrategia comunicativa marcada por un estilo que pone de realce las actividades visual, auditiva y sensorial.

De su verdadero nombre, Félix Rubén García Sarmiento, Rubén Darío (1867-1916); nació en Metapa, provincia de León en Nicaragua. Estudió en el Instituto de Occidente, viajó a El Salvador, Chile —donde trabajó como periodista—, a París y Madrid. De joven, en León, Rubén Darío emprende su labor de poeta de oficio “poeta popular” con su Versos civiles (s.f) en los funerales, las bodas y en las ceremonias oficiales. Poeta con visiones cosmopolitas, Darío instituye tempranamente una poética de sensibilidad latinoamericana recurriendo a la métrica clásica. A los quince años, precisamente en 1885, escribe Primeras Notas (s.f), un himno a la gloria de la musa nacional. En Chile, publica Abrojos (1887), canto épico dedicado a dicha nación; y Rimas (1888), libro de poesía en el que pone de manifiesto la influencia extranjera recibida de los poetas clásicos del continente europeo y sobre todo españoles. En junio del mismo año, edita su obra maestra Azul, donde compila cuentos y poemas de su autoría; libro que merece atención particular.

La palabra “azul” es una adaptación de la francesa “azur” que se refiere a la costa de Azur del mediterráneo entre Menton y Toulon. En el ámbito literario, es el color del cielo, de las olas y el arte. En resumidas cuentas, “Azul” simbolizaría el infinito, la perfección, el ideal y el mundo espiritual.

El tema central de libro Azul es la lucha y anhelos del arte frente a una sociedad insensible y positivista; lo cual se expresa a veces con tonos patéticos mediante sueños y alucinaciones, aunque de manera general predomina el tono idealizante.

El capítulo “El año lírico”[2] compuesto de ocho poemas, es uno de los tantos que traduce, a nuestro modo de leer, la estética modernista de Darío; para ilustrar el gusto del poeta por las correspondencias y traducir la exaltación del amor y la naturaleza como expresiones del estado de ánimo del mismo; un ser indudablemente en pos de un ideal artístico.     El primer poema “Primaveral” (pp.105-108) del capítulo citado, expresa la esperanza de renacimiento del arte poética. Los versos “Mes de rosa / Van mis rimas / en ronda, a la vasta selva, / a recoger miel y aromas / en las flores entreabiertas // ¡Oh amada mía! Es el dulce tiempo de la primavera”, presentan la primera de las cuatro estaciones de los climas templados durante la cual la vegetación renace; y por analogía, se inicia la actividad poética. Los campos léxicos poético “rimas” y campestre “selva”, “miel”, “aroma”, “flores entreabiertas”, “bosque” y “hojas verdes” insisten en el momento ideal en que el poeta reanude su actividad creadora. “Allá hay una clara fuente // donde se bañan desnudas / las blancas ninfas que juegan // y saben himnos de amores / en hermosa lengua griega / que en glorioso tiempo antiguo/ Pan inventó en las florestas // y te diré esa palabra / empapada en miel hiblea”, ponen en evidencia a la naturaleza como fuente abastecedora de inspiración poética mediante correlaciones simbólicas y reencarnaciones mitológicas. La repetición “¡Oh amada mía! Es el dulce tiempo de la primavera” viene como una viva emoción y expresión de alegría por un momento de éxtasis extrema del sujeto poético.

El segundo poema “Estival” (pp.109-113) traduce la incompatibilidad de una nature con una realidad terrestre a través del “tigre” y la “tigre” durante la actividad de apareamiento, la presencia del Príncipe de Gales y de la escena de caza. Más allá de las apariencias contenidas en las unidades lingüísticas, el apareamiento como coloquio amoroso del cual brotará por analogía un “idilio” evocaría una composición poética de tipo bucólico por la intervención del dios mitológico “Pan”. Al lado de aquel hecho, se opera otro, pero, antagónico por la aparición del príncipe cazador, que marca la ruptura del acto de apareamiento y por ende el de la creación artística; presencia humana que simboliza la insensibilidad del vulgo ante lo artístico. Tal es pues, el momento de la creación, siempre presa de dificultades.

El siguiente poema “Autumnal” (pp.114-116) trata la madurez de las ideas del poeta y la necesidad de un impulso intelectual de inspiración poética. El ideal poético que traza el azul, se convierte en otoño en pesadumbre por causa de “las pálidas tardes” y “nubes tranquilas” imprimiendo una sensación de pesadez en “ardientes manos /se posan las cabezas pensativas” y una desolación e impotencia tanto física como emocional: “¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños! ¡Ah las tristezas íntimas! / ¡Ah el polvo de oro que en el aire flota! // ¡Oh, sed del ideal!”. Dicho impulso toma una dimensión trascendental “luz, color, aroma, vida” / “un arpa”.

El poema “Invernal” (pp.116-119) gira en torno a la angustia, las molestias e inquietudes que provocan en el poeta un sentimiento de nostalgia por su arte debido a las bajas temperaturas en invierno: 

Noche. / La nieve cae en copos, / los delicados hombros y gargantas se abrigan; / ruedan y van los coches. / suenan alegres pianos, el gas brilla; / si no hay un fogón que le caliente, / el que es pobre tirita. / Yo estoy con mis radiantes ilusiones y mis nostalgias íntimas, / junto a la chimenea / bien harta de tizones que crepitan. / Y me pongo a pensar: ¡Oh! ¡Si tuviese ella la mis ansias infinitas, / la de mis sueños locos / y mis azules noches pensativas! / ¿Cómo? Mirad: // Dentro, el amor que abraza; / fuera, la noche fría // Dentro, la ronda de mis mil delirios, / las canciones de notas cristalinas, / unas manos que toquen mis cabellos, / un aliento que roce mis mejillas, / un perfume de amor, mil canciones, / mil ardientes caricias; / ella y yo: los dos juntos, los dos solos; / la amada y el amado, ¡oh, poesía! / los besos de sus labios, / la música triunfante de mis rimas. (pp. 116-119).

 

Antítesis y correspondencias, oposición entre exterior (fuera) e interior (dentro) muestran la existencia de dos lugares de existencia; uno favorable a la actividad poética, mientras el otro es del todo contrario. La imaginación del poeta transforma el sufrimiento del “fuera” durante el invierno a través de signos que manifiestan sensaciones y alucinaciones visuales y auditivas: “blanca, luz”, “se imagina cantando alegres con sus lenguas de oro / luego pienso en el coro / de las alegres liras”. “Invernal” es dialécticamente deseo y rechazo, movilidad e inmovilidad mediante los significantes “dentro” y “fuera”.

En “Pensamientos de Otoño” (pp.120-121) se desprende un ambiente de reminiscencia debido al paso inexorable del año: “Huye el año a su término / llevando del poniente / luz fugitiva y pálida” lo que provoca en el poeta el deseo de volver a la primavera “que eterno abril fecundo / de juventud florece / primavera inmortal”.

El penúltimo poema “A un poeta” (pp.122-123) es una dedicatoria, un homenaje al poeta comparándole con un dios mitológico: “un titán / Hércules loco”, perífrasis que permite entrever el quehacer poético, su función social y el aspecto semántico del lenguaje poético “No es tal poeta para hollar alfombras / Bravo soldado con su casco de oro / lance el dardo que quema y desgarra / Que lo que diga la inspirada boca / suene en el pueblo con palabra extraña”. 

El poema “Anagké” que concluye el “Año lírico” traza el destino fatal del arte poética a través de la imagen del gavilán ante las de la paloma, el palomo y sus polluelos.

En suma, es “El Año lírico”, por los poemas que lo conforman, la respuesta a la concepción modernista de Darío. El recorrido cíclico que define su estructura marca el ciclo de la vida espiritual e intelectual del poeta. La búsqueda del ideal pasa por el canal de las analogías entre el material, lo espiritual y lo mitológico; aun entre colores, sonidos y vocablos musicales. Todo eso hace de Darío modernista e impresionista a la vez.

En 1896, Darío publica Los Raros, dedicado a José Martí, Edgar Allan Poe, Leconte de Lisle, Paul Verlaine, Lautréamont, entre otros, que considera como los maestros de la poesía moderna; y Prosas profanas, una presentación del arte como dogma hecho de cosmopolitismo, armonía verbal (musicalidad), lo impreciso y la ensoñación. Edita en 1905 su Cantos de vida y esperanza en honor a la República argentina y a José Enrique Rodó. El libro es, en otros términos, una aventura estilística centrada en la renovación de la métrica, el ritmo; y otra de índole humanística por medio de exaltaciones de la raza hispánica, la unión de los pueblos latinoamericanos ante el peligro constante del intervencionismo de todo tipo de los Estados Unidos de América. Publica en 1907 Canto errante y Poema del otoño  y Otros poemas tres años después.

En definitiva, el movimiento modernista se afianza, se consolida y logra mayor difusión con la obra tan vasta y diversificada de Rubén Darío. Tal situación encuentra justificación en el estetismo, la búsqueda de la musicalidad, el dogma exclusivamente artístico (sin contenidos sociopolíticos), el gusto por las correspondencias sinestésicas y la constante renovación del lenguaje literario, en particular poético. Dichos valores están plasmados en casi todas sus producciones y sobre todo en “El año lírico”; y constituyen lo esencial de su poética. El modernismo definió, delimitó y marcó la eclosión de las letras latinoamericanas que, desde luego, se inscribieron dentro de las universales por su calidad artística. Con “El año lírico”, Darío devela el carácter cíclico de universo donde se descubre el destino del poeta en la vida. Destino marcado por sueño que le permiten evadirse de ese mundo “En busca de cuadros”[3] y anhelar la llegada de la primavera “Primaveral”. Búsqueda y momento que simbolizan creatividad, perfección y encuentro del ideal. 

 

Referencias Bibliográficas.

Darío, Rubén, Azul, El salmo de la pluma, Cantos de vida y esperanza, Otros poemas, México, Porrúa, 1992.

————, Azul, México, Leyenda, 2006.

De León, Olver Gilberto, Literaturas ibéricas y latinoamericanas, París. Orphrys, 1981.

Durand, René L.F., Rubén Darío, París, Seghers, 1966.

Joset, Jacques, La littérature hispanoamericaine. 1e éd. Paris, Presses Universitaires de France (PUF), 1977. 

https://concepto.de/modernismo/

 

[1] Cfr. Valverde José María, Movimientos literarios, Barcelona, Salvat editores, 1981, p.42. 

 

[2] En Rubén Darío, Azul, México, eds. Leyenda, 2006, pp.105-126.

[3] Véase Azul, Azul, El salmo de la pluma, Canto de vida…, pp.52-53.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Reflexión en la otra dimensión

 Publicado por: Ezequiel Urbina

XI

Reflexión en la otra dimensión

(A Michio Kaku)



una vez observando un documental sobre los viajes en el tiempo, me quedé estupefacto como podemos movernos básicamente con nuestro poder mental…”

Este personaje abordaba otras ideas sobre dicho viaje, este mismo despertó en mi ser una interrogante. ¿Cómo es que podemos lograr dicho viaje?, estoy claro y convencido que nuestro cerebro, es una máquina misteriosa que apenas estamos descubriendo.

Pero en realidad, si dicho poder mental puede trasladarnos al pasado o al futuro, ¿Cómo rayos lo hace? Algunos neurólogos sugieren  que este paradigma podría tener sus respuestas en el sueño, que no es más que el estado de reposo de los humanos.

Esto me conlleva a la idea, de que, en realidad, estamos equivocados al creer que por las noches descansamos, es decir, si el sueño en pocos términos es un segundo mundo que experimentamos sin que nos demos cuenta y sea precisamente un mundo de doble cara en el cual podemos viajar a cualquier fecha, ya sea una que transcurrió o una que no ha transcurrido.

Siempre he pensado en esta teoría y la verdad es escalofriante, con el avance de la tecnología hemos sido testigos de conocer a personajes que dicen venir de otras épocas a advertirnos sobre el trágico destino de la tierra, se han capturado imágenes de personas con dispositivos inteligentes en épocas en cuya fecha no existía ningún prototipo de esos dispositivos, esas personas la mayoría han sido entrevistados, otros no, pero lo más extraño es que desaparecen sin dejar rastro alguno.

Existe otro relato de un cura que se desmayó en el bosque justo en el momento en que caminaba y como por arte de magia apareció en otra ciudad y en una fecha que no coincidía con la suya.

Todos estos relatos son la prueba que viajar al pasado o al futuro es real. Y se puede efectuar de diversas maneras, hoy día la ciencia con toda su tecnología no ha podido explicar con exactitud el origen de dichos viajes.

Otra teoría fascinante de los viajes en el tiempo, son los proyectos oscuros del genio de la electricidad, el brillante Nikola Tesla quien en sus laboratorios se cree fue capaz de construir una máquina del tiempo, pero a decir verdad esto todavía es una ficción, a menos que los investigadores de sus archivos desclasificados descubran el prototipo o plano de la poderosa máquina de Tesla.

De lo que si estoy seguro es que dichos viajes en el tiempo son reales y algún día no muy lejano descubriremos la forma de viajar al pasado y al futuro.

(Ezequiel Urbina)

Perteneciente al álbum Notas líricas    

jueves, 16 de septiembre de 2021

Don Quijote de la mancha, la segunda obras mas leída de todos los tiempos.

 Publicado Por:  Ezequiel Urbina. 

Analizar y comprender la obra cumbre de Miguel de Cervantes y sin duda la máxima exponente de  la lengua castellana, es un trabajo que no es difícil como tal, pero si requiere tal vez de una vida dedicada  a vagar por los limbos, fronteras, castillos, hermosas princesas (En imaginación) y profundas reflexiones de Don Quijote, que solo pudieron ser concebidas por la poderosa imaginación que producía sus fantasías utópicas. 

Esta obra desde que se publicó tuvo tanto éxito que se tradujo a muchos idiomas y actualmente esta traducida a todos los idiomas que poseen escritura, es considerada una de las obras mas tristes y errantes que se han escrito, pese a la situación a la que se encontraba el escritor, solo y abandonado en la cárcel, probablemente si el no hubiese  estado en  esa condición, jamás hubiera escrito una obra de tan invaluable valor. 

La importancia de Don Quijote de la Mancha en la Literatura radica, entre otras cosas, en que satirizó un modelo de literatura que se empleaba desde hacía muchísimos años, las novelas de caballería, convirtiéndose además en la primera novela moderna y ejerciendo una influencia realmente importante en la narrativa europea posterior.

Cervantes vio en esta su obra cumbre, la cual consiguió ensalzar su nombre por encima de muchos otros escritores de su época. Su propósito era claro, ridiculizar las novelas de caballería. Para ello, creó la figura de un hidalgo que había enloquecido completamente tras leer miles de libros de caballería. Así, el aventurero y loco hidalgo se lanzó a la aventura basándose en los ideales caballerescos, satirizando todo lo que envolvía a este tipo de literatura tan arraigada y apreciada dentro de la sociedad de la Edad Media.


Se puede decir también que estamos ante la obra humorística más importante de todos los tiempos. Una obra que aportó realismo y en la que abundan las burlas a la fantasía, las críticas sociales o la importancia de los valores psicológicos. Sin duda un cambio radical frente a las novelas de caballerías Para empezar, lo normal en las novelas de caballería es que la acción importara mucho más que los personajes. Cervantes acaba con eso, pues consigue que el personaje sea el importante y que los hechos o la ficción pasen completamente a un segundo plano.

Asimismo, cuando se dice que Don Quijote de la Mancha es la primera novela polifónica de la literatura, significa que Cervantes interpretó la realidad desde varios puntos de visto, no únicamente desde el mismo. Así, consigue que la misma realidad sea compleja. Consigue inculcar su creencia firme de que la novela moderna debe ser una mezcla entre todos los géneros y la parodia de los mismos.

La importancia de Don Quijote de la Mancha se hace latente al observar que es una de las obras más reeditadas y traducidas del mundo, convirtiéndose no sólo en una obra cumbre de la literatura española, sino en una obra importantísima dentro de la literatura universal.

Don Quijote supuso pues un antes y un después, un modelo de literatura diferente, creativa e ingeniosa. Un ejemplo de costumbrismo que ha sabido mantenerse más de 400 años intacta, siendo hoy por hoy estudiada en un sinfín de países diferentes y convirtiéndose en el referente de autores realmente destacados de la literatura universal.

La obra como tal ha sido una nube de inspiración de miles de poetas y escritores de diversos países del mundo que gracias a la majestuosidad de Don     Quijote de la Mancha, han creado escritos halagadores para dicha obra. 

En el terreno de la imaginación clásica, la obra sigue vigente, y a pesar de sus mas de 400 años de haber sido publicada, el lector, se inspira igual o más que una novela contemporánea... 

Por ello es que Rubén Darío en su  "Letanía a Nuestro Señor Don quijote", le canta los siguientes versos: 

 "Rey de los hidalgos, señor de los tristes,

que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión;
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,

y la lanza en ristre, toda corazón. "

Por ello es que la imaginación de Cervantes difícilmente se pueda superar ya que a como dijo el maestro Sergio Ramírez, Cervantes capaz de descoyuntar lo real y encontrar lo real, y encontrar lo maravilloso. 

En ese sentido, me figuro a Cervantes como un autor caribeño, capaz de descoyuntar lo real y encontrar las claves de lo maravilloso, cuando nos habla en El coloquio de los perros de la Camacha de Montilla, que “congelaba las nubes cuando quería, cubriendo con ellas la faz del sol, y cuando se le antojaba, volvía sereno el más turbado cielo; traía los hombres en un instante de lejanas tierras; remediaba maravillosamente las doncellas que habían tenido algún descuido en guardar su entereza. Cubría a las viudas de modo que con honestidad fuesen deshonestas, descasaba las casadas y casaba las que ella quería...”




Agonía de la Tierra, perteneciente al álbum Lira Triste.

 Publicado y Escrito Por: Ezequiel Fernando Urbina Rodríguez. 

Agonía de la tierra. 

A través de los tiempos prehistóricos de la tierra

A través de los ciclos que solidificaron nuestra fauna tierna

Y nuestra flora creció manantiales prodigiosos

los océanos dieron a luz a los Tritones poderosos

 

Las especies marinas se extinguieron

Por no escuchar el canto de las sirenas que murieron

El rugir de los dinosaurios infinito

que desaparecieron por el destructor meteorito.

 

¡Ah!, de pronto desaparecieron los humanos novatos

Los infatigables que al principio no pensaron en los raptos

Que podían causar en un futuro trágico,

¡Los cisnes solo pasan nostálgicos!

 

Pensando en que el mundo está a punto de sucumbir

Los humanos estamos castigando al mundo, pero el mundo un día nos hará morir

Como olvidar los inmensos bosques de la virgen América,

Las nubes blancas de Europa, esas primaveras esféricas;

de la sensible España, y Grecia, la maestra del mundo,

la que dio a luz a Aristóteles, Eurípides y Homero Segismundo,

que hizo meditar al gran Platón meditabundo.

 

¡Oh tierra de sufrimientos, tuviste un pasado alucinante

Ahora no más tienes un presente y un futuro errante;

Ya no tienes bosques vírgenes, aguas cristalinas,

Ninfas hermosas, musas sensibles, diosas divinas,

Como Venus o Hipodamia

Ahora lo que tienes son seres llenos de infamia.

 

A como un día un cisne vagabundo expresó y visionó:

“la tierra morirá, cuando el ser humano descubra el misterio del mundo,

Cuando lo hagan las pupilas de la tierra se cansarán de estar abiertas,

¡Entonces se cerrarán!”

 

¡Oh, la tierra volará con fénix hacia la Isla lejana!

Resumo: ¡la existencia de la tierra se acabará mañana!

                                                            (Ezequiel Urbina)   

Matagalpa, Nicaragua.

Perteneciente al álbum Lira Triste.


lunes, 13 de septiembre de 2021

El arpa y la lira, poema número 23 de mi Álbum Lira Reflexiva...

 Publicado y Escrito Por: Ezequiel Fernando Urbina Rodríguez. 

XXIII

El arpa y la Lira

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Escribir, por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan azules, los astros a lo lejos”

                                                                                                           (20, Pablo Neruda)

Yo también puedo escribir algunos versos tristes con el arpa y la lira,

Consoladoras de miles de poetas, bohemios que sufrieron por un amor no correspondido;

Esas mismas me consolaron en momentos solitarios y escondidos.

 

Cuando la luna está frente a mí en los lugares solitarios, silenciosos, solo interrumpidos

Por el sonido de los grillos, mis pupilas humedecen y recuerdan la melodía del arpa y la lira,

 con ese sonido transmitido en ondas de esperanza,

Secaban mis ojos y producían una sonrisa que nivelaba mi moral quebrantada.

 

El arpa y la lira me inspiran visiones de un futuro feliz, lleno de amor triunfante.

Pero entra en mi visión, el cantar errante que va por todo el mundo, ¡Oh tan similar

es mi vida bipolar en todos los sentimientos!

 

Son más los momentos tristes que mi corta vida experimenta, mi musa es la principal causa,

Aunque ella misma me produce alegría y felicidad, es una flor fragante que

su aroma por la eternidad quiero sentir.

 

También quiero transmitir mi angustia en el panorama de la aurora boreal.

Esa que produce infinitos colores por las melodías del arpa y la Lira;

Ellas producen en Unicornio las luces optimistas cuyos reflejos

iluminan el universo entero, los tristes recuerdos de mi infancia

entran en mi memoria con unánimes hechos, como el de soñar

a ser un superhéroe.

 

El de pensar enamorar a musas encantadoras, el de imaginar historias fantasiosas,

coloquios y monólogos que solo existieron en mi imaginación, la angustia de no estar

con mis mejores amigos, esos momentos buenos que se fueron por el viaje en el tiempo

ese extraño que nunca cesa…

 

El arpa y la lira reviven esos momentos dramáticos, en los cuales en mi hogar

Faltaba alimentación, la angustia nublaba mi corazón, en cierta manera

Esas miserias espantosas me volvieron más

 Fuerte, y recordar la salvadora distracción que era, ¡leer los cuentos y leyendas populares

nicaragüenses!

 

El arpa y la lira me recuerdan las navidades injustas, y sin juguetes

Ni juegos pirotécnicos, ni buena comida, ¡Pero tú, arpa divina me consolabas con tu

¡Melodía pandórica y serena!, en el trasfondo del patio de mi casa

Los reclamos que hacía a mi señor Jesucristo se repetían con el eco de las montañas,

La lira al ver mi sufrimiento me consolaba con la misma nota que Apolo y Diana adoraban.

El Arpa y la Lira son mis compañeras en esta noche triste llena de recuerdos,

Me hacen sentir la motivación del optimista ese ser que me aconseja a nunca rendirme y luchar con el destino…

 

(Ezequiel Urbina)

                                                          Matagalpa, Nicaragua

Poema Perteneciente al Álbum Lira Reflexiva

 

 

 


Salutación a Víctor Hugo, Poema perteneciente al álbum Lira Reflexiva

 Publicado y escrito por: Ezequiel Fernando Urbina Rodríguez.


Salutación a Víctor Hugo.

“Y Hugo vio en Momotombo órgano de verdad”

             (Rubén Darío)

Por los estandartes y las calles que reciben marchas triunfales,

desfilan tus discípulos entonando tus poemas junto a flores de lis,

los críticos literarios halagan tu monumental novela “Nuestra Señora de París”,

¡Oh poderoso escritor, nadie por cuantos siglos pasen igualarán tu fecunda creación!

 

Eres recto y noble como Garcilaso

Conquistas musas incontables como Picasso.

Probo y culto más que platón, Arístides, Plutarco y Aristóteles

Tus romanticismos implacables consolaron a las ninfas de España,

Tus plumas escribían versos en tus vastas entrañas.

 

Tus biógrafos relatan que escribías igual o mejor que Shakespeare y Lope de Vega…

La Francia de Verne sigue reluciendo por tus escritos ilustres insuperables,

Como olvidar la inmortal gloria de “Los miserables”

 

¡Oh, imponente escritor, creaste en Jean Valjean, el hombre perfecto y sincero,

Ese que aun yaciendo del filo del acero

mostró su tierno y gentil corazón ante las injusticias sociales que afrontaba;

como padre perfecto fuiste, Cossete, no fue tu hija de sangre,

mas, tú, La cuidaste hasta dejarla bien en los brazos del gentil Marius.

 

En el panorama se observan miles de Fénix y águilas imperiales,

tanta fue tu sabiduría, que Francia escuchó tus consejos para no caer en guerra…

En las tertulias los poetas analizan ¿Cuántos años tomarán estudiar tus obras?

Vargas Llosa responde ¡necios! No bastaría una vida para estudiarlo,

Se necesitarían dos completas para descubrir el mundo de creaciones que nos dejó.

 

Día y noche meditabas en lo que en tu Francia sucedía,

Como don Quijote lo hacía con sus agitantes libros de caballería…

Las musas se entregan a ti, por un costado de tu puerta,

Tan economista eras que las anotabas en tus cuentas.

 

El prodigio de tu ingenio cubrió toda la Europa de paraísos siderales,

Dante y Virgilio desde el olimpo te dedican poemas en portentosos pedestales.

 

¡Oh, ilustre poeta, pero debía llegar el día en que Psiquis te llevaría!

¡Venus y las ninfas del olimpo con sus néctares eróticos ahí te recibirían…!

 

(Ezequiel Urbina)

                                                                Matagalpa, Nicaragua

             (Poema perteneciente al álbum Lira Reflexiva)

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